SANTUARIO Y PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Gruta y Basílica. Quinta Normal, Santiago de Chile.


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Comunicados > Editorial Mes de los Derechos Humanos 2013

en defensa de la vida y promoción de los derechos humanos

Iglesia Católica y Santuario de Lourdes

Memorial de Puente Bulnes

Discurso del P. Aldo Gajardo en Mesa Redonda “El Rol de la Iglesia Católica y del Santuario de Lourdes en la Defensa y Promoción de los Derechos Humanos”, realizada en nuestro Santuario.

Queridos Hermanos y Hermanas:

Me parece fundamental el ejercicio que estamos realizando esta tarde. Nos hemos congregado para agradecer lo que ha significado el aporte de la Iglesia Católica y de nuestro Santuario de Lourdes en la defensa de la vida y promoción de los Derechos Humanos. Han sido innumerables las personas, mujeres y hombres, laicos y consagrados y consagradas que han arriesgado su propia vida en la defensa de otros.

Estamos recobrando un tesoro precioso, haciendo consciente nuestra historia. Lo hacemos con humildad, para recordar que nuestra opción creyente nos lleva al compromiso de salvaguardar la vida y la dignidad de toda persona.

Existen momentos en la historia de la humanidad, en los procesos sociales y eclesiales donde este compromiso se vuelve evidente, más aún exigente, donde pareciera que toda la comunidad cristiana se vuelca sobre esta defensa y promoción. En Chile durante los años 1973 a 1989, los Derechos Humanos estuvieron en el centro del mensaje evangelizador y de las orientaciones pastorales de nuestros Obispos.

Este mismo Santuario fue un espacio de acogida para muchas personas que se sentían y estaban siendo violentadas es sus derechos más básicos, fue un lugar desde donde nos hicimos voz de los que no tenían voz.

¿Pero por qué la Iglesia Católica se involucró en la Defensa de la vida y la promoción de los Derechos Humanos? Más aún, ¿por qué nuestro Santuario que recoge una herencia espiritual tan profunda se abrió como espacio de defensa de la vida y promoción de los Derechos Humanos? ¿Fue un capricho del momento? ¿O acaso hay algo que está en lo central de la experiencia cristiana y del mensaje de Lourdes?

LAS SAGRADAS ESCRITURAS Y LOS DERECHOS HUMANOS:

La experiencia cristiana y el Mensaje de Lourdes es fruto de una confesión de fe, de algo que creemos, y que es lo que nos moviliza y dinamiza: que no somos fruto de la casualidad o de un accidente. Sino que somos fruto del amor, de un proyecto de amor y de plenitud que encuentra su origen y meta en Dios. Hemos sido creados por Dios para el amor y la plenitud.

En las primeras páginas del Génesis ya podemos leer: “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza…Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios” (Génesis, 1,26-27)

Hemos sido creados a imagen de Dios, más aún el mismo ha puesto su aliento de vida en nuestras narices y hemos sido llamados a la vida. Esta vida que es compartida con otros, vivida junto a otros, desde el ideal de la fraternidad universal, de la responsabilidad y corresponsabilidad de los unos sobre los otros.

“El Señor dijo a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? Contestó Caín: No sé. ¿soy yo, acaso el guardián de mi hermano?. Pero el Señor replicó: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra” (Génesis 4,9-10)

El mismo Dios se involucra en la defensa de la dignidad del ser humano creado a su imagen. En el libro del Éxodo podemos leer: “El Señor dijo a Moisés: He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Y he bajado a librarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra…Ve, que yo te envío” (Éxodo 37-8)

Dios, es un Dios que ve, que escucha y que se fija en el sufrimiento de sus hijos e hijas y envía a liberar. Esta lógica de ver, escuchar, fijarse y actuar es lo que va a cruzar toda las Sagradas Escrituras.

A TRAVÉS DE LOS PROFETAS, POR EJEMPLO, DIOS VA A INSISTIR:

“Aprendan a obrar bien; busquen el derecho, socorran al oprimido, defiendan al huérfano, protejan a la viuda” (Isaías 1, 17).

“Escúchenlo los que aplastan a los pobres y eliminan a los miserables. Ustedes piensan ¿cuándo pasará la luna nueva para vender trigo o el sábado para ofrecer grano y hasta el salvado de trigo? Para achicar la medida y aumentar el precio, para comprar con dinero al indefenso y al pobre por un par de sandalias. ¡Jura el Señor por la gloria de Jacob no olvidar jamás lo que ha hecho!” (Amós 8,4-7)

Y cuando Dios decide hacerse hombre y encarnarse en Jesús de Nazaret, se vuelve más patente la opción de Dios por la humanidad. El mismo Jesús plantea su misión como un anuncio permanente “del Reinado de Dios, fruto de la conversión y de aceptar la Buena noticia” (Marcos 1), esta buena noticia que tiene por protagonista “a los pobres, a los afligidos, a los desposeídos, a los que tienen hambre y sed de justicia, a los misericordiosos, a los limpios de corazón, a los que trabajan por la paz, a los perseguidos por causa del bien y del Evangelio”. (Mateo 5)

Una buena noticia y un reinado donde todos se transforman en nuestro prójimo sin importar la cultura, la raza, la condición, y que queda hermosamente descrita en la parábola del Buen Samaritano, que es dicha por Jesús en el contexto de la pregunta sobre cuál es el mandamiento más importante y cuya respuesta será: “Amar a Dios sobre todas la cosas y al prójimo como a ti mismo”.

Las palabras, gestos y signos de Jesús van a ir relatando esta opción de Dios por el más pequeño, por su vida y por su dignidad al punto de que la condición necesaria para entrar plenamente en el Reino de Dios y gozar de la vida eterna, será dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar al enfermo y al encarcelado, acoger al forastero, “porque todo lo que hiciste con el más pequeño de mis hermanos, lo hiciste conmigo”, nos dice Jesús.

Cardenal Raúl Silva Henríquez

LOS DERECHOS HUMANOS EN EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA:

La comunidad cristiana a lo largo de los años y de los siglos ha ido comprendiendo y asumiendo que todo lo que tiene ver con el hombre y la mujer tiene que ver con ella. Que no se puede separar la fe de la vida y de lo que afecta la vida. Más aún, la comunidad cristiana ha tomado conciencia de que una de sus notas esenciales, para que pueda ser verdaderamente comunidad de Jesús, es la del servicio hasta dar la propia vida. Una Comunidad servidora de la vida y de los derechos de la persona humana.

El concilio Vaticano II lo ha afirmado de la siguiente manera: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia”. (Gaudium et Spes1)

Pues como lo afirmara el Papa Juan XXIII en Pacem in Terris (Paz en la tierra), “la fuente última de los derechos humanos no se encuentra en la mera voluntad de los seres humanos, en la realidad del Estado o en los poderes públicos, sino en el hombre mismo y en Dios su creador”. Y Juan Pablo II en su mensaje del año 1999 con ocasión de la jornada mundial de la paz ha dicho: “sería vano proclamar estos derechos, si al mismo tiempo no se realiza todo esfuerzo para que sea debidamente asegurado su respeto por parte de todos, en todas partes y en referencia a quien sea”.

Y en el documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano, nuestros Obispos nos dicen: “Si queremos sostener un fundamento sólido e inviolable para los derechos humanos, es indispensable reconocer que la vida humana debe ser defendida siempre”. (Aparecida 461)

Esto es lo que marca la reflexión de la comunidad cristiana. Es lo que orienta nuestra vida de discípulos de Jesucristo y miembros de su pueblo.

En la Regla de Vida de los Religiosos Asuncionistas, que atendemos este Santuario desde 1892, esto no nos es extraño. En varias partes desde su inicio hasta su término, la Regla insiste en la solidaridad y cercanía con los que están siendo violentados en su dignidad, en toda forma.

“El espíritu del fundador nos impulsa a hacer nuestras las grandes causas de Dios y del hombre, a hacernos presentes allí donde Dios está amenazado en el hombre y el hombre amenazado como imagen de Dios”. (Regla de Vida 4)

“Nuestras comunidades quieren compartir las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de su tiempo, en especial de los pobres y de todos “lo que tienen hambre y sed de justicia”. (RV 14)

“El anuncio de Jesucristo es inseparable de la promoción de todo hombre en la justicia, el amor y la unidad”. (RV 16)

Entonces podemos ver que la reflexión de la Iglesia, siempre ha animado la participación de los cristianos en la consecución de un mundo más justo y más fraterno.

LOURDES Y LOS DERECHOS HUMANOS:

Las Apariciones de la Virgen María en Lourdes de Francia el año 1858 no son casualidad. Estas apariciones suceden después de la revolución francesa, que había fundamentado la sociedad en una triada ideal: Libertad, igualdad y fraternidad. Pero ha expulsado a Dios del corazón de esa sociedad y de esa triada. Entonces lo que ocurre, cuando Dios no está en el centro: la libertad se transformó en tiranía; la igualdad, en uniformidad; y la fraternidad, en competencia.

Los acontecimientos de Lourdes, vienen de cierta manera hacer a ser una respuesta a esa situación social. Por eso junto con el mensaje de la Virgen, los signos de las apariciones son el conjunto de la riqueza que María quiso transmitirnos de parte de Dios.

Y el mayor signo es la elección de Bernardita Soubirous. Quedo sobrecogido al ver como todas las miserias de la humanidad están escondidas en Bernardita. Me pregunto cómo es posible que en una sola persona se condensen todos los sufrimientos del mundo. Problemas de salud, problemas de educación, problemas de alimentación (en varias oportunidades fue enviada donde su madrina, para tener una boca menos que alimentar en su hogar), problemas de vivienda, hija de un cesante, de un ex presidiario (su padre es encarcelado injustamente), la quisieron meter en el psiquiátrico y declararla interdicta, muchas veces sintió la discriminación por su pobreza.

Y aquí reside la potente elección de Bernardita. En Lourdes, Dios vuelve a repetir una y otra vez su opción preferencial por los más sufrientes, los más empobrecidos de la sociedad. La Virgen Madre sale al encuentro de todas nuestras miserias, de todas nuestras dolencias, de todos nuestros sufrimientos. Con razón la llamamos Salud de los Enfermos y Consuelo de los Afligidos.

Bernardita representa muy bien las grandes aspiraciones e ideales de nuestra humanidad, pero por sobre todo surge como un lucero de perseverancia y convicción de que la felicidad de toda persona se encuentra en la opción de creerle a Dios y abrazar con fuerza su mensaje que a ella le ha sido revelado en todo el significado profundo de la Gruta de Massabielle.

CONCLUSIÓN:

Con estos elementos presentados podemos afirmar entonces, que la opción cristiana de involucrarse en la defensa de la vida y en la promoción de los Derechos humanos, obedece a su la vocación natural de la Iglesia. Si no lo hiciera, no sería ella misma.

P. ALDO GAJARDO A., a.a.
Párroco y Rector Santuario
Ntra. Sra. de Lourdes, Chile.

Santiago, 15 de Noviembre de 2013.

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