SANTUARIO Y PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Gruta y Basílica. Quinta Normal, Santiago de Chile.


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CINCUENTA AÑOS DEL CONCILIO VATICANO II

Año de la Fe 2012-2013

Año de la Fe

Queridos Hermanos y Hermanas:

Los que conocen mi oficina se habrán percatado de las fotografías que conservo; entre ellas hay cinco rostros, algunos más conocidos que otros. Se trata de Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Sí, son los Papas del Concilio Vaticano II. Todos ellos han participado de esta aventura espiritual que significó esa acción desbordante del Espíritu Santo en la vida de la humanidad en los últimos siglos.

Esta galería de rostros se une a una infinidad de rostros de catequistas, animadores comunitarios, responsables de la pastoral social, animadores juveniles, infantiles, sacerdotes, religiosas, religiosos, laicos consagrados que han ido encarnando en el día a día, en cada acontecimiento histórico la respuesta que el Espíritu dio a la pregunta: Iglesia ¿qué dices de ti misma?

Para mucho el Concilio Vaticano II puede haber significado lo anecdótico de sus consecuencias: la Misa de cara al pueblo y en lengua propia, sacerdotes sin sotana y religiosas sin hábito, la Biblia al alcance de todos, etc.

Sin embargo la potencia de este acontecimiento sigue siendo un desafío para todos y todas en la Iglesia.

Quisiera referirme rápidamente sólo a tres dimensiones, de las tantas, que el Concilio ha impulsado:

1) Imagen de Iglesia: El Concilio habla de tres imágenes de Iglesia. La Iglesia es la Viña del Señor; es decir, somos plantados por su mano, estamos injertos en Jesucristo como el sarmiento está injerto en la Vid, sólo desde esa unidad la comunidad cristiana puede dar frutos de vida y compasión. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, en ella todos los miembros estamos unidos bajo una misma cabeza, Cristo, y en ella todos somos importantes. San Pablo desarrolla muy bien la teología del Cuerpo; en la Iglesia nadie sobra y todos cumplimos una misión. La Iglesia es Pueblo de Dios, por lo tanto todos somos miembros de este pueblo, somos parte de este pueblo. Tenemos distintos ministerios, distintas responsabilidades, pero nadie puede sentirse excluido de la construcción de la Comunidad de Jesús, ni restarse del anuncio de que el Reino de Dios ha llegado a nosotros.

2) Relación con el mundo: Como comunidad creyente estamos llamados a entrar en diálogo con la cultura, con la situación del hombre y la mujer de hoy. La fe no nos dispensa de la responsabilidad de la vida social, económica y política de un país. Todo lo que tiene que ver con el ser humano, tiene que ver con nosotros. El mundo no es un enemigo al que hay que enfrentar, no es un campo de batalla donde imponer por la fuerza nuestras convicciones nacidas a la luz del Evangelio. Al contrario, el mundo, la realidad es el espacio para amar, el espacio para proponer el Evangelio como un camino de felicidad y de realización personal y social. El mundo es obra de Dios, por lo mismo es muy bueno.

3) Diálogo Ecuménico: Como Iglesia Católica no somos los dueños de la verdad ni de la fe en Jesucristo. Si bien todo lo que Cristo quiso subsiste en la Iglesia Católica, ésta no es la única depositaria del Evangelio. Esto nos lleva a reconocer en otros cristianos, en otras comunidades que se definen como seguidoras de Jesús, búsquedas comunes para que el Reino de Dios sea palpable en nuestra realidad. El mutuo reconocimiento de las riquezas de cada comunidad cristiana, lo que nos podemos aportar cada uno es un valor innegable de este Concilio.

Pues bien. Han pasado cincuenta años y todavía estamos en camino de aplicar todo lo que el Concilio nos invitó y nos invita a vivir. Por esto comprendo el deseo y la urgencia de la Iglesia entera de celebrar este cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II como una oportunidad de volver a aquella aventura espiritual que nos enraíza en la tradición de la Iglesia, pero que nos lanza, desde lo esencial y no desde los accidentes, al futuro para poder seguir siendo un motivo para seguir esperando.

P. ALDO GAJARDO A., a.a.
Párroco y Rector Santuario
Ntra. Sra. de Lourdes, Chile.

Santiago, Octubre de 2012.

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