SANTUARIO Y PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Gruta y Basílica. Quinta Normal, Santiago de Chile.


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Comunicados > Editorial Misión Territorial 2014

SERVIR, LAVAR, AMAR

Misión Territorial

Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera saludar a cada uno y a cada una de ustedes: Estamos en el año de la Misión Territorial. Un año que nos compromete a todos y a todas a salir al encuentro de nuestra realidad para anunciarles la gran noticia de Jesús y su proyecto que llamamos Reino de Dios.

Quisiera iluminar esta misión territorial desde la celebración de la Cena del Señor, que hemos vivido el Jueves Santo. Toda la liturgia de esa noche es una gran reflexión, una motivación en este tiempo de misión. La comunidad reunida en nombre de su Maestro, con la mirada fija en el altar, la mesa en la que todos tenemos cabida, los óleos que fueron presentados a la comunidad, el gesto del lavatorio de pies que vivimos, las palabras de Jesús sobre el pan y el vino, el silencio y la procesión con la que concluyó esa celebración. Todo esto es lo que encierra la motivación de esta misión. Todo esto nos ayuda a entrar en los sentimientos de Jesús, en su corazón, al momento de celebrar la cena con sus discípulos y de enviarlos a todo el mundo.

Sólo quisiera detenerme en tres ideas, tres caminos que nos abran perspectivas de este año de misión territorial: servicio, lavar y amar.

La convicción más preciosa que surge es que toda vida encuentra su sentido en el servicio. Una vida para los demás y al servicio de los demás. Aquí está el núcleo de nuestra experiencia de fe, de creyentes, de comunidad cristiana. Una comunidad que se vuelve servidora, disponible, de puertas abiertas, para estar siempre atentos a alguna necesidad física, material, afectiva. Estamos para servir. Es lo que Jesús nos ha enseñado. Él siendo de condición divina se hace servidor de todos y ofrece el servicio del Reino de su Padre para iluminar las estructuras sociales y comunitarias. Para un hombre y una mujer de fe, el servicio se vuelve necesidad, los dolores y alegrías se vuelven propios. Lo hemos visto de una manera tan patente estos días a partir de los acontecimientos del norte como de Valparaíso: esa peregrinación de jóvenes caminando cuesta arriba para servir a sus hermanos en dificultades. Pero en esta sociedad alguien tiene que tomar la valiente decisión de ponerse a servir a otros continuamente, enfrentando la necesidad cotidiana, diaria, imperceptible en muchos casos. Y esa opción es la opción decidida que hacemos los seguidores de Jesús.

Jesús lava los pies de sus discípulos. Nos dice el texto que tomando agua puesta en un recipiente se puso a lavar los pies. Y terminada la acción, Él mismo nos dice: “Deben lavarse unos a otros”. Lavar los pies, en nombre de este Santuario y de esta comunidad cristiana, en nombre de Jesús, es querer abrazar a todo hombre y a toda mujer, tocar con nuestro corazón, besar con nuestros labios, caminar junto a todas las familias de nuestra tierra, a todos los alejados de nuestra comunidad, a todos los que hemos ofendido o dañado, a todos los que nos miran con sospecha o desprecio, lavar los pies es querer y tener que hacer la opción de ser compañeros de caminos de todas las personas, de todos estos hombres y mujeres, porque por ellos Jesús se hizo alimento, dio su cuerpo y su sangre por todos. Lavar los pies es llevar consuelo, cariño, cercanía. Lavar los pies es hacerse camino para que otros anden, para que otros transiten.

Servir, lavar. Estos gestos del Maestro son fruto de un Amor sin medida, sin descanso. Así queremos y tenemos que amar si queremos ser verdaderamente discípulos de Jesús. La experiencia de este amor tiene que ser la conciencia de que Dios no nos ha abandonado y no nos ha entregado a nuestra suerte. Se trata, como dice el canto, “amar con su forma de amar. Darse por el que nadie amó. Darse por el abandonado, amar como un enamorado a quien nadie quiere ver. Gritar que el odio no ha vencido ni la esperanza está muerta”.

La Misión Territorial nos da la posibilidad de servir, lavar y amar. Como Jesús.

P. ALDO GAJARDO A., a.a.
Párroco y Rector Santuario
Ntra. Sra. de Lourdes, Chile.

Santiago, Abril de 2014.

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