SANTUARIO Y PARROQUIA NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

Gruta y Basílica. Quinta Normal, Santiago de Chile.


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LA IGLESIA EN CHILE DESDE 1810

S.S. Juan Pablo II en Chile

Este trabajo de investigación ha significado muchas horas de paciente dedicación. No se pretende dar una visión acabada y perfecta de la historia de la Iglesia en Chile desde los comienzos de la vida independiente, ésa es tarea de los historiadores e investigadores. Con esta presentación rápida y con datos breves, la revista “El Eco de Lourdes” nos muestra algunas pinceladas de la historia de la Iglesia en nuestro país.

IGLESIA CHILENA EN EL SIGLO XIX:

VIRGEN DEL CARMEN Y LA INDEPENDENCIA DE CHILE:

José de San Martín coloca su bastón de mando en la mano derecha de la imagen de Nuestra Señora del Carmen, jurándola solemnemente como Patrona del Ejército de Los Andes y en la víspera de la Batalla de Chacabuco, el ejército, con Bernardo O'Higgins a la cabeza, proclama a la Virgen del Carmen Patrona y Generala de las Armas Chilenas. En 1923, el Papa Pío XI declaró a la Virgen del Carmen como la Patrona de Chile.

Mons. José Ignacio Cienfuegos

JOSÉ IGNACIO CIENFUEGOS:

Don José Ignacio Cienfuegos es uno de los eclesiásticos chilenos a quien puede otorgarse, con toda justicia, el honroso título de prócer de nuestra independencia, pocos trabajaron tanto como él para lograr el triunfo definitivo de los patriotas. En su ministerio pastoral, según testimonio del Obispo Orrego, fue "cura excelente, laborioso, caritativo y desinteresado como pocos". Fue uno de los verdaderos Padres de la Patria Nueva; pero por su debilidad de carácter e ignorancia del Derecho Canónico, cometió el error de entregarse incondicionalmente a todos los gobiernos.

DERECHO DE PATRONATO:

Durante la primera mitad del siglo XIX, las relaciones Iglesia-Estado, en Chile, estuvieron determinadas por la insistencia del Gobierno chileno para lograr que la Santa Sede reconociese a sus gobernantes el Derecho de Patronato. Como sabemos, no fue posible obtenerlo, a pesar de haber enviado el gobierno tres misiones ante la Santa Sede.

La primera de estas misiones fue encabezada por el canónigo José Ignacio Cienfuegos, quien se constituyó en Roma, en 1821, como enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario del gobierno de O'Higgins, con la finalidad de obtener de la Santa Sede el otorgamiento del Derecho de Patronato: derecho a percibir una cuota del diezmo, la erección de nuevas diócesis, la elevación de la sede obispal de Santiago a metropolitana, la reforma al voto de los regulares y el nombramiento de un Nuncio para Chile.

Las tratativas de Cienfuegos no fueron exitosas y la Santa Sede decidió enviar a Chile, en 1823, a Monseñor Juan Muzi como Vicario Apostólico; esta misión, integrada además por el canónigo Juan María Mastai Ferretti (futuro Papa Pío IX) y el presbítero José Sallusti, llegó a Chile en 1824 y fue obstaculizada por el gobierno de Freire, debiendo abandonar el país el 30 de octubre de 1824. Las culpas del fracaso de la misión Muzi serían atribuidas por éste al canónigo Cienfuegos, mediante una "Carta Apologética" enviada desde Montevideo y en la cual el Vicario Apostólico ponía en tela de juicio la validez del título de Gobernador Eclesiástico que Cienfuegos poseía, culpándolo, además, de notables excesos en el ejercicio de su cargo. Cienfuegos viajó nuevamente a la Santa Sede en 1827, donde intentó demostrar que la desconfianza que existía hacia su persona, era infundada. Este segundo viaje de Cienfuegos significó obtener para Chile el nombramiento de Manuel Vicuña Larraín como Vicario Apostólico de Santiago, y el suyo propio como Vicario Capitular de Concepción, siendo ambos instituidos en propiedad, en sus diócesis, por el Papa Gregorio XVI, en 1832.

Durante la década de 1840, el gobierno envió a Roma otras dos misiones; la primera de ellas, en el mismo año 1840, estuvo a cargo de Francisco Javier Rosales quien se desempeñaba como Encargado de Negocios de Chile en Francia. Esta misión logró que la Santa Sede reconociese la Independencia de nuestro país, "la República de Chile en América Meridional". Rosales logró también obtener de la Santa Sede la elevación de Santiago a sede Metropolitana, y la creación de dos nuevas diócesis, la de Coquimbo y la de Chiloé, pero no pudo conseguir que se reconociese a los gobernantes chilenos el Derecho de Patronato, ya que éste había sido ratificado por la Iglesia a los reyes españoles durante la Restauración.

El 23 de junio de 1840 la Santa Sede expidió las bulas de erección del Arzobispado de Santiago. Durante el gobierno de Monseñor Vicuña se creó "La Revista Católica". En sus páginas se defendió la libertad de la Iglesia ante las medidas que generó el sistema de patronato mantenido por el Estado.

Finalmente, entre 1847 y 1850, tuvo lugar la última misión tendiente a obtener de la Santa Sede el tan ahelado Derecho de Patronato. El Presidente Bulnes encomendó esta misión a Ramón Luis Irarrázaval, quien tuvo que entenderse con los delegados designados para tal fin por el nuevo Papa, Pío IX. Si bien Irarrázaval presentó un documento oficial del estado chileno fundamentando la petición ante la Santa Sede, ella no tuvo éxito alguno ante la cerrada oposición de los Cardenales Corboli Bussi y Carlo Vizardelli, quienes condujeron las conversaciones por oden del Papa. Tampoco logró Rosales que Roma aceptase la firma de un Concordato entre ambos estados, razón por la cual presentó su carta de retiro ante la Secretaría de Estado de la Santa Sede, en julio de 1850, poniéndose así término a la tercera misión del estado chileno ante la Santa Sede, durante la primera mitad del siglo XIX.

Mons. Rafael Valentín Valdivieso

SEGÚN LAS EXIGENCIAS DEL SIGLO:

En 1845, el gobierno chileno había presentado como candidato para Arzobispo de Santiago al presbítero Rafael Valentín Valdivieso, siendo éste avalado, además, por el Cabildo Eclesiástico de Santiago. En 1847, la Santa Sede, mediante la Bula Divini Disponenti Clementia, confirió a Valdivieso la canónica institución de Arzobispo de la Iglesia Metropolitana de Santiago, siendo consagrado el 2 de julio de 1848. Valdivieso se abocó fundamentalmente a sus labores pastorales, a dignificar el magisterio tanto en el clero secular como en el clero regular, y a oponerse decididamente al protestantismo, que, por esos años, iba ganando terreno en el país. “Sin duda que la Divina Providencia nos proporciona los Prelados según las exigencias del siglo. El señor doctor Don Rafael Valentín Valdivieso, dignísimo Arzobispo de esta Arquidiócesis presenta un espectáculo grandioso de esta verdad. Conocedor a fondo de los hombres que nos gobiernan y las tendencias de la época, se halla dotado al mismo tiempo de una firmeza y energía admirables. Nada le arredra e intimida y sus muy bien, vastos y variados conocimientos; su amor entrañable a la Santa Sede y el más asiduo empeño porque no se empañe en lo menor el lustre de la Santa Disciplina Eclesiástica. Defensor infatigable de la Independencia de la Iglesia, no pierde ocasión para sacar ventaja del gobierno, sin comprometer por esto ninguna de sus regalías y privilegios... No piensa sino en el bien de su Iglesia y para esto no impone las manos sino a los ordenados dignos de sus virtudes y conocimientos. Basta decir que todos admiran su talento, su saber, su desprendimiento, su caridad, su humildad y sus costumbres ejemplares”.

El nuevo Pastor ordenó la Curia Arzobispal con reglas claras y precisas. Entre 1850 y 1855 es facultado por Roma para realizar la reforma de los Regulares. Se integran a la Arquidiócesis las comunidades religiosas de los Sagrados Corazones, Jesuitas, Lazaristas, Capuchinos italianos, Inmaculado Corazón de María, Hermanos de las Escuelas Cristianas. Estas congregaciones fortalecieron la preocupación por la educación católica de la juventud. En esta época es famoso el laico franciscano Fray Andresito que muere con fama de santidad. Bajo el gobierno del Arzobispo Valdivieso se integran las primeras congregaciones femeninas de los Sagrados Corazones, Hermanas de la Providencia, Hijas de la Caridad, Compañía de María y Buen Pastor.

Cuasimodistas

CASO DEL SACRISTÁN:

Si bien, durante la gestión de Valdivieso, las relaciones entre la Iglesia y el Estado mejoraron notablemente, no faltaron en el horizonte algunos nubarrones que amenazaron con desencadenar la tormenta entre ambas instituciones. El mayor de estos problemas estuvo representado, en 1856, por el denominado “caso del Sacristán”. Las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno durante el largo episcopado de Valdivieso, comenzaron a exasperarse con un hecho insólito, risible y doméstico, si así pudiera llamarse, porque lo provocó el empleado de la Catedral, Pedro Santelices. Este se insolentó contra su jefe, el sacristán mayor del templo, presbítero Francisco Martínez Garfias, quien lo destituyó del servicio. Santelices se quejó de la medida ante el Cabildo Metropolitano, y este alto cuerpo lo reincorporó. El canónigo tesorero, jefe del presbítero Martínez, reclamó al Vicario General subrogante, Vicente Tocornal, y éste con su autoridad ordinaria, confirmó la expulsión de Santelices. El asunto llegaría a la Corte Suprema, y, por orden de ésta, se conminó a Valdivieso a levantar la censura impuesta a los canónigos que habían tomado partido en la disputa, pero el Arzobispo “...no aceptaba mandatos que no fuesen del Romano Pontífice. Había llegado la hora de liberar a la Iglesia del poder secular”. El fue quién dio en Chile las primeras batallas por la independencia de la Iglesia.

La situación llegó a tal punto que, después de varias vicisitudes, entre las que se cuenta la petición de amparo al Gobierno por parte de Valdivieso, la Corte Suprema, el 18 de octubre ordenó al Arzobispo respetar sus fallos, so pena de extrañamiento de la República. “El mismo día, Valdivieso recibió la sentencia sin inmutarse...,el metropolitano suspendió a los canónigos sediciosos de todas sus prerrogativas sacerdotales, sin excluir el beneficio que gozaban en el Senado de la Iglesia. Santiago estaba convulsionado y las señoras iban a llorar a los pies del pastor. Manuel Montt comprendió que si permitía el exilio del arzobispo, era como afrontar una grave crisis; de inmediato vinieron las conversaciones para buscar la solución conciliatoria típicamente chilena. Joaquín Tocornal se entrevistó con los canónigos y los convenció; al día siguiente retiraron el recurso de fuerza. El 22 de octubre la Corte conoció el desestimiento de los rebeldes, quienes se retractaron, y el arzobispo les levantó la suspensión”.

Aunque se había logrado restablecer la calma, la oposición a Valdivieso continuó bajo cuerda; en febrero de 1857, el gobierno descubrió y abortó una conspiración contra el Arzobispo Valdivieso dirigida por Federico Errázuriz, Fernando Urizar Garfias, Antonio Larraín y Benjamín Videla Guzmán. Según Araneda Bravo "desde la cuestión del sacristán, el clero comienza a interesarse en la política", lo que quedaría demostrado por la fundación de la Sociedad de Santo Tomás de Canterbury, “fundada sin fines políticos, como algunos creyeron, sino con el único objeto de combatir violentamente a los enemigos de la libertad de la Iglesia”. Ello significó una oposición creciente hacia el Presidente Montt y la posterior fundación, en 1857, del Partido Conservador o Católico, que muchos consideraron como fundado por Valdivieso. Refiriéndose a esta situación, Encina señala: “El partido pelucón portaliano que organizó la República había fenecido, dejando tres hijos: el partido Nacional o Montt-Varista, el Conservador clerical o ultramontano y el Liberal teológico o doctrinario”. Obviamente para Encina, todos estos hechos preanuncian las diferencias políticas que se producirían en Chile desde la revolución de 1859 en adelante.

Presidente José Joaquín Pérez

LIBERTAD DE CULTOS:

No obstante, lo anteriormente señalado, las relaciones Iglesia-Estado desde los conflictos de 1856-1857, marcharon por la senda de la tranquilidad, pero “...los problemas religiosos, con todo, afloraron en 1864, a raíz del incendio de la Iglesia de la Compañía. Este trágico episodio, ocurrido el 8 de diciembre de 1863, despertó enconados ataques al clero y al fanatismo religioso, en los que se vio la causa del desastre”. A esto se sumaría, posteriormente, en 1865, el problema de la libertad de cultos, que significó reformar el Artículo V de la Constitución Política de 1833, el cual establecía como religión de estado, la Católica, Apostólica y Romana, con exclusión del ejercicio público de cualquiera otra. Frente a la posibilidad de una reforma, el Partido Conservador se opuso tenazmente a la iniciativa, por su lealtad al clero, y a cualquiera alteración de las creencias y prácticas religiosas, insistiendo en mantener las prerrogativas de la Iglesia dentro de ella. La razón de esta polémica estaba en el hecho de que la Ley Interpretativa del Artículo V de la Constitución Política del Estado, permitía a los disidentes mantener sus propias escuelas y educar en ellas a sus hijos, de acuerdo a sus creencias religiosas. El debate suscitado por la modificación del Artículo V, trajo como consecuencia la alianza entre los liberales, los radicales y los nacionales, los que pidieron, en el Congreso, que se aprobase la Ley que, modificando el Artículo V, establecía que los disidentes podrían practicar su credo en recintos particulares. Así quedaba estatuida la libertad de cultos y se preanunciaba la laicización de las instituciones de enseñanza.

Según Campos Harriet, en medio de este debate que enfrentó, por un lado, a los conservadores liderados por el presbítero Joaquín Larraín Gandarillas, y, por el otro, a los radicales comandados por Manuel Antonio Matta, “...surgió un tercer grupo que constituía la mayoría del Parlamento y que abogó porque se pusiese de acuerdo la disposición constitucional con el hecho de tolerarse en el país el ejercicio de cultos no católicos, en respecto a la libertad de conciencia”. Así se aprobó la Ley de 1865 que permitía practicar a los disidentes su culto “dentro del recinto de edificios de propiedad particular y fundar y sostener escuelas privadas para la enseñanza de sus propios en las doctrinas de sus religiones”. En el hecho, la Ley Interpretativa establecía la libertad de cultos, permaneciendo en vigencia hasta 1925, cuando la nueva Constitución aseguró el ejercicio libre de todos los cultos que no se opongan a la moral.

Francisco de Paula Taforó

Si bien el Artículo V de la Constitución fue modificado, las relaciones entre la Iglesia y el Estado se resistieron y la consecuencia lógica de todo ello fue la renuncia a su cargo del Ministro de Educación Abdón Cifuentes, en 1863 “...quien fue reemplazado por el liberal José María Barceló quien dispuso que la enseñanza religiosa no fuese obligatoria en los colegios fiscales, autorizando de paso a los padres para que eximieran a sus hijos de la instrucción religiosa”. Todo ello enrareció la atmósfera, a tal punto que la Iglesia negó, en 1871, los últimos auxilios religiosos y el derecho a ser sepultado en terreno consagrado al coronel Manuel Zañartu, quien, según la Iglesia, vivía en público adulterio lo que impedía que fuese enterrado en suelo sagrado; a esto se sumó la negativa de la Iglesia al matrimonio eclesiástico del diputado Juan Agustín, del Congreso en 1870, matrimonio que a pesar de todo, fue bendecido por el Prelado Francisco de Paula Taforó.

Cementerio Católico de Santiago

Todos estos hechos “...llevaron al gobierno de clara tendencia liberal a instituir el matrimonio civil y a modificar la legislación relativa a los cementerios. Respecto de lo último se comenzó a legislar en 1871 cuando se estableció que todos los cementerios debían disponer de un lugar para la sepultación de quienes por disposiciones canónicas no pudieran ser enterrados en terreno sagrado. Se estableció que a partir de ese año, los cementerios fiscales y municipales quedaban separados de la jurisdicción eclesiástica, y podría allí sepultarse a las personas sin distingo de creencias”.

Se iniciaban así las disputas teológicas en las cuales la Iglesia defendería celosamente sus privilegios amenazados, como consideraba que estaban, por la arremetida del protestantismo y por la actitud de un gobierno liberal, todo lo que tensionó más aún las relaciones entre la jerarquía eclesiástica y los diferentes sectores políticos que defendían la primacía del Estado. “Dichas cuestiones tenían que ver con la supresión del fuero eclesiástico, la laicización de los cementerios, el matrimonio civil y la separación entre la Iglesia y el Estado. El clero, al igual que en otras ocasiones, acudió al Partido Conservador, para resistir la legislación en torno a las referidas cuestiones, ya que consideraba que cualquiera modificación en estas materias amenazaba la fe y la moral, amén de disminuir su influencia. Apelando a todos los medios a su disposición, la Iglesia se valió de la prensa, del púlpito y de su influencia social para defender sus puntos de vista y combatir todo aquello que estimaba atentatorio contra la conciencia de la población. Así, los asuntos eclesiásticos y civiles se confundieron, agudizando una pugna política y religiosa de extraordinaria vehemencia”.

Púlpito

Aunque hemos mencionado que en todos estos problemas habría que considerar, directa o indirectamente, la acción del protestantismo, primeramente: anglicanos, luteranos, congregacionistas y presbiterianos, a ellos habría que sumar, desde 1878, la llegada de los metodistas, los cuales se dedicarán a la enseñanza y a la fundación de colegios tan importantes como el Santiago College y el Colegio Americano de Concepción; pero ellos no fueron el único problema para la Iglesia, ya que junto al liberalismo, comienza a aparecer un nuevo actor, cada vez más peligroso para la acción. En 1873, consciente del peligro que la masonería representaba, el Arzobispo Valdivieso la describía como: “...Sinagoga de Satanás que reunía y movilizaba todas las fuerzas anticristianas para liberar una guerra a muerte contra la Iglesia de Cristo... En otros tiempos Satanás se había servido de miles de sectas dispersas... Ahora había creado por primera vez una sociedad universal que amenazaba en forma radical la obra de Cristo... A través de 9.000 logias que se encontraban repartidas en todo el mundo. Movida por razones satánicas, se había constituido en liga de todos los errores. Valiéndose de engaños y mentiras, había logrado extender su influencia y había alcanzado un inmenso poder. Siendo en si perversa, la masonería ejercía una nefasta influencia sobre la sociedad. Socavaba los cimientos de la moral, de la familia y de la sociedad civil y desembocaba fatalmente en la revolución y la tiranía”.

La Revista Católica de mayo de 1874, insistiendo sobre lo negativo de la masonería, señalaba: “...esta última herejía que encierra los errores de todas las otras y acrecienta en gran manera su poder; esta secta que declara abiertamente la guerra a Jesucristo y se propone atrevidamente por fin el aniquilamiento de su reino; está armada de Satanás cuyo jefe será el Anticristo”.

Es evidente que la defensa de la doctrina, del dogma de la Iglesia y de los intereses de ésta y del clero, fue la gran labor desempeñada por el Arzobispo Valdivieso durante su gestión “...no dejó escapar oportunidad para protestar contra las medidas que afectaban a los religiosos. En el paroxismo de sus intervenciones, el Arzobispo de Santiago llegó a decretar la solemne excomunión contra los parlamentarios que concurrían a la aprobación de las reformas”.

Código Civil

La muerte del Arzobispo Valdivieso, acaecida el 8 de junio de 1878, sumió a la Iglesia en un profundo dolor, "...todos lamentaron la muerte del pastor, los funerales fueron muy solemnes". El 10 de junio, el Cabildo Eclesiástico, de acuerdo a las leyes canónicas, eligió, por siete votos contra tres, a Joaquín Larraín Gandarillas, como Vicario Capitular; el Ejecutivo no aceptó al nuevo Vicario Capitular, y, basándose en el Artículo 82, el Capítulo 8 de la Constitución Política de Estado, logró la ratificación del Senado -previa elección del Consejo de Estado- para nombrar como Arzobispo de Santiago al prebendado don Francisco de Paula Taforó. “No dejó de llamar la atención pública, como hecho curioso, que un cuerpo político como era a la sazón el Consejo de Estado, compuesto en su totalidad de liberales incrédulos y más o menos sectarios, fuese el llamado a elegir al Pastor de la Iglesia chilena: y tan contrario al buen sentido parecía esto, como si la elección de un Gran Oriente de la Masonería se buscase en el Cabildo Eclesiástico... De los tres sacerdotes acordados en el Consejo de Estado, el Senado por influencias políticas eligió a don Francisco de Paula Taforó que era perfectamente lógico que así sucediera, porque dominando ese alto cuerpo el elemento liberal (en Chile como en todas partes, escéptico y hostil a los sentimientos religiosos) habría de aceptar al que menos contrario fuese a sus ideas y menos atajo pudiese poner a sus propagandas y dominio...”. Comenzaba, desde esta fecha, la pugna definitiva entre la Iglesia y el Estado, cuyo resultado en el tiempo fue la promulgación de las Leyes Laicales: Cementerios Laicos, Matrimonio Civil y Registro Civil en 1883 y 1884. En 1886, se llega a un acuerdo con la Santa Sede, asumiendo el cargo de Arzobispo, Monseñor Mariano Casanova.

Mons. Mariano casanova

MONSEÑOR MARIANO CASANOVA Y LOS ASUNCIONISTAS:

Monseñor Mariano Casanova debe finalizar el siglo XIX y dar comienzo al siglo XX en la Iglesia de Santiago.

En octubre de 1880, se coloca la primera piedra del primer templo dedicado a la Virgen de Lourdes en Chile, el que fuera consagrado el 15 de agosto de 1893, por Mons. Casanova. Se destacaba por sus cúpulas bizantinas y la riqueza de su interior.

El 5 de noviembre de 1890, llegan a establecerse a Chile los primeros Religiosos Asuncionistas, la misma congregación religiosa encargada de las grandes peregrinaciones francesas, quienes respondiendo a una invitación del Arzobispo de Santiago, se hacen cargo desde el 21 de mayo de 1892 del lugar en que hoy se levanta este Santuario de Quinta Normal. El 1 de febrero de 1894, Monseñor Casanova declara a Nuestra Señora de Lourdes como titular de la iglesia construida en la Parroquia de Yungay, y ordena que su fiesta se celebre el 11 de febrero con los honores correspondientes.

Monseñor Casanova creó la Universidad Católica, en 1888. Tres años antes, en 1885, realizó un Sínodo diocesano donde se trazaron las líneas pastorales de la diócesis. En 1904 organizó el Primer Congreso Eucarístico Nacional y al año siguiente publicó la pastoral sobre la cuestión social. En esta preocupación por los más pobres se destacan los Presbíteros Carlos Casanueva y Ruperto Marchant.

Juanita Fernández Solar

IGLESIA CHILENA EN EL SIGLO XX:

SANTA TERESA DE LOS ANDES:

Primera Santa de Chile. Su verdadero nombre fue Juanita Fernández Solar y fue una monja carmelita que vivió entre 1900 y 1919. Es acreedora de un gran entusiasmo popular por los múltiples milagros que se le atribuyen. Su Santuario, ubicado en el sector de Auco, comuna de Rinconada, cerca de Los Andes, es un gran centro de peregrinación para muchos chilenos.

PRIMEROS ACONTECIMIENTOS DEL SIGLO:

El 1 de junio de 1901 sale a circulación el primer ejemplar de la revista "El Eco de Lourdes", y en 1908, en el 50º aniversario de las apariciones, se inaugura la Gruta de Lourdes.

Al fallecer en 1908, el Arzobispo Casanova, ocupó su cargo un apóstol social, Juan Ignacio González Eyzaguirre, a quien sus contemporáneos llamaron el Arzobispo de los Obreros. Realizó el Primer Congreso Social Católico en el que participaron laicos y sacerdotes, quienes recogieron las enseñanzas y orientaciones de la Encíclica “Rerum Novarum”. Con la ayuda del Centro Cristiano solicitó la venida de los Hermanos Maristas. En 1915 consagró la Arquidiócesis al Divino Corazón de Jesús. Se destacó en la promoción social el P. Fernando Vives.

Mons. Crescente Errázuriz

MONSEÑOR CRESCENTE ERRÁZURIZ:

Monseñor Crescente Errázuriz desde 1893 fue docente de la Universidad de Chile dictando la clase de Derecho Canónico. Fue autor del Compendio de Derecho Canónico. En 1869 y 1870 asistió al Concilio Vaticano I, acompañando al Arzobispo Valdivieso. Fue religioso dominico. Prior del Convento Recoleta Domínica de Santiago. El Papa Benedicto XV lo eligió como Arzobispo de Santiago en 1919, siendo el sacerdote chileno más anciano elegido Obispo.

SEPARACIÓN DE LA IGLESIA DEL ESTADO:

El principio del siglo XX fue testigo de un gran número de fundaciones de colegios y liceos católicos. Órdenes como la Compañía de Jesús, Agustinos, Salesianos, Maristas, Mercedarios, Marianistas y Compañía de Santa Teresa de Jesús, por sólo nombrar algunas, poseen y controlan un cierto número de colegios a lo largo de todo el país, en muchos de los cuales incluso se han educado algunos de los líderes actuales de Chile.

En 1918 muere Monseñor González y al año siguiente, el 29 de enero, asume como Arzobispo, Monseñor Crescente Errázuriz. Durante su gobierno se crearon nuevas parroquias (incluida nuestra Parroquia de Lourdes, fundada el 6 de agosto de 1923), consiguiendo con ello el aumento en la piedad de los fieles. Estimuló la fundación de la Acción Católica en la Arquidiócesis. Realizó el Segundo Congreso Eucarístico Nacional y se preocupó de fomentar la devoción mariana haciendo coronar a la Virgen del Carmen como Patrona del pueblo chileno, en 1926. Un año antes, en 1925, la Constitución Política establece la separación de la Iglesia y el Estado.

Inició una política para independizar a la Iglesia Católica de las acciones del Partido Conservador. En 1920 propuso la creación de los Obispados de Valparaíso y Talca. Representó a la Iglesia en las conversaciones que culminaron con la separación de la Iglesia y el Estado en la Constitución de 1925.

DE MONSEÑOR ERRÁZURIZ A CAMPILLO:

Monseñor Crescente Errázuriz escribió 20 cartas pastorales y numerosas cartas circulares en que trataba los más variados asuntos prácticos. Fallece en 1931. Este mismo año, Monseñor José Horacio Campillo asume como Arzobispo. Bajo su gobierno se celebra el Año Santo de la Redención; celebró el I Concilio Provincial de Chile y fundó la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica. Algunas damas fundan el Hogar Catequístico. El año 1939 renunció.

Cardenal José María Caro

DON JOSÉ MARÍA CARO:

Monseñor José María Caro Rodríguez asume la Arquidiócesis de Santiago el 14 de octubre de 1939. El Papa Pío XII lo creó cardenal en el Consistorio del 17 de mayo de 1946. En 1950, la Santa Sede le dio el título de Primado de Chile. En este período se crean numerosas parroquias en los suburbios de Santiago. Misioneros de otros países vinieron a colaborar en parroquias, muchos de ellos han dado un ejemplo de entrega heroica y generosa. En 1945, el P. Alberto Hurtado, s.j., funda el Hogar de Cristo y el Pbro. Alfredo Ruiz-Tagle organiza la Fundación Mi Casa.

En 1941 el presidente Pedro Aguirre Cerda fallece durante su mandato, por lo cual Monseñor preside el funeral de estado en su honor. Como Arzobispo de la ciudad de Santiago, Monseñor Caro fue el principal artífice de la construcción del Templo Votivo de Maipú, en homenaje a la Virgen del Carmen.

Monseñor Caro supo ganarse el cariño de los feligreses y sobretodo del pueblo de Santiago. Siendo uno de los principales pastores de Chile, supo mantener buenas relaciones con los gobiernos radicales no creyentes que tuvo Chile en aquellos años en que le correspondió ser Jefe de la Iglesia de Santiago.

El 23 de diciembre de 1945 se conoció la noticia de que el Papa Pío XII lo había elegido para ser Cardenal en el consistorio de febrero del siguiente año. El Arzobispo viajó en pleno invierno europeo. Su salud no lo acompañó, y el gran frío imperante para un hombre mayor, le causaron una bronconeumonía que se fue complicando cada vez más. Sin embargo, su salud inició luego una lenta mejoría, que le permitió recibir del Santo Padre el capelo cardenalicio el 19 de mayo de 1946, convirtiéndolo de este modo en el primer Príncipe de la Iglesia chileno.

Antes de morir, el Cardenal Caro participó en los funerales del Papa Pío XII y posteriormente, en el cónclave que en octubre de 1958 eligió al Cardenal Angelo Roncalli como el Papa Juan XXIII. Monseñor Caro falleció el 4 de diciembre de 1958 y actualmente se tramita su causa de beatificación.

Hogar de Cristo

HOGAR DE CRISTO:

Una lluviosa noche de 1944, el joven Padre Hurtado se encuentra con un mendigo que tiritaba empapado en un rincón de la calle. Esa visión lo hace comprender que Cristo está presente en cada uno de los pobres y desposeídos y lo hace pronunciar, al día siguiente, uno de sus discursos más emotivos: “Tanto dolor que remediar. Cristo vaga por nuestras calles en la persona de tantos pobres dolientes, enfermos, desalojados de su mísero conventillo. ¡Cristo no tiene hogar! ¿No queremos dárselo nosotros, los que tenemos la dicha de tener un hogar confortable, comida abundante, medios para educar y asegurar el porvenir de los hijos?”. La respuesta no tardó y sorprendió al padre por su generosidad: un grupo de mujeres donó los recursos para iniciar “un Hogar para Cristo”, que sería fundado en octubre de 1944. Desde su creación, el Hogar de Cristo ha concentrado su acción en el servicio a las personas más pobres entre los pobres de nuestra sociedad, acogiéndola con dignidad y dándoles apoyo para que puedan acceder a una vida mejor.

Vaticano II

CONCILIO VATICANO II:

En 1959 el Papa Juan XXIII comunicó al mundo la convocatoria a un concilio, conocido como Concilio Vaticano II, ya que el primero había sido en 1871. Su principal finalidad era poner a la Iglesia Católica en sintonía con los nuevos tiempos que vivía la humanidad. En este sentido, los objetivos del encuentro debían apuntar a un aggiornamento, puesta al día, de la Iglesia respecto a su participación en la búsqueda de una mejor humanidad, a través de la adecuación de sus estructuras y mensajes, así como la preparación del mundo cristiano a la nueva realidad mundial.

Durante más de cuatro años, entre 1962 y 1965, se llevaron a cabo cuatro grandes sesiones de debates en Roma, con la participación de todos los Obispos de la Iglesia Católica, peritos, teólogos y observadores invitados. En los encuentros se enfrentaron las posiciones conservadoras de la tradición y las reformistas que buscaban adecuar a la Iglesia a los nuevos signos de los tiempos. Un hito en la discusión fueron los cambios en la liturgia, lográndose importantes modificaciones: se permitió usar exclusivamente las lenguas vernáculas, se buscaron modos de estimular la participación de los laicos, se recomendó la sobriedad y la pobreza, se amplió y mejoró el concepto de concelebración y se simplificaron los ritos más complejos.

El Concilio Vaticano II promulgó 16 documentos en los cuales quedó reflejado el resultado de cuatro años de debates y reflexiones, siendo las cuatro constituciones las más importantes: Dei Verbum sobre la revelación, Lumen Gentium sobre la Iglesia, Sacrosanctum Concilium sobre la liturgia y Gaudium et Spes que considera a la Iglesia en el mundo de hoy. A estas constituciones se agregaron decretos y declaraciones que completaron la más importante reforma de la Iglesia Católica en el siglo XX.

En representación de la Iglesia Católica chilena estuvo Monseñor Raúl Silva Henríquez y los obispos nacionales. El Cardenal Silva participó activamente en cada una de las sesiones del Concilio Vaticano II, formando parte de la corriente reformista al interior de la Curia Romana. El Concilio Vaticano II adquirió notoriedad en la opinión pública nacional, cuando se comenzaron a aplicar las reformas impulsadas por el mismo, entre ellas, el abandono del latín en las misas y su reemplazo por las lenguas vernáculas de cada país.

LA REFORMA AGRARIA:

La Iglesia se convirtió en un actor relevante en el tratamiento del problema social de la primera mitad del siglo XX (1962-1973). De esta manera, encabezada por el Cardenal Raúl Silva Henríquez, la Iglesia es la primera en impulsar la realización de la Reforma Agraria en Chile. La sociedad rural chilena mantuvo la estructura agraria tradicional, fundada en el predominio del gran latifundio y una jerarquía social rígida, autoritaria y paternalista. En vista de esta situación, las demandas por una reforma agraria fueron desde comienzos de siglo una propuesta de los sectores progresistas del país, como fue en el caso de la campaña presidencial del Frente Popular, en 1938. Sin embargo, una vez en el poder, los gobiernos radicales decidieron privilegiar la industrialización en el mundo urbano, postergando al rural. Como consecuencia, cientos de miles de campesinos emigraron a las ciudades en busca de un mejor futuro, mientras que la economía agraria comenzó a experimentar una crisis profunda caracterizada por su incapacidad productiva, siendo necesario, en los años cincuenta, llegar a la importación de alimentos.

Al comenzar la década de 1960 la presión por una reforma agraria volvió a manifestarse en la sociedad chilena. Esta vez contó con el respaldo de la Iglesia Católica que repartió sus propias tierras entre los campesinos y con el apoyo de Estados Unidos a través de la “Alianza para el Progreso”. Enfrentado a las presiones, el gobierno de Jorge Alessandri promulgó en 1962 la primera ley de Reforma Agraria que permitió redistribuir tierras estatales entre campesinos y organizar instituciones fiscales para llevar a cabo la reforma en el campo.

Cardenal Silva con Presidente Allende

CARDENAL SILVA HENRÍQUEZ:

El Cardenal Silva, en los 22 años que estuvo a la cabeza del Arzobispado de Santiago (desde 1961 a 1983), organizó la Arquidiócesis en Zonas Pastorales, Decanatos y Vicarías especializadas, entre ellas las Vicarías de la Solidaridad, de Pastoral Obrera y para la Educación. Fundó numerosas instituciones de formación religiosa y de promoción social. Se destacó por su férrea defensa de los Derechos Humanos. Organizó la Gran Misión de Santiago y el Sínodo diocesano para aplicar las orientaciones del Concilio Vaticano II. Bajo su gobierno debió enfrentar momentos difíciles: La toma de la Catedral por el grupo denominado Iglesia Joven a quien reprendió enérgicamente. Luego se manifestó contrario al proyecto de la Unidad Popular de la Escuela Nacional Unificada (ENU) y finalmente mantuvo ante el Gobierno Militar la defensa de los Derechos Humanos. A partir de este período se organiza la Escuela para el Diaconado Permanente. Reconocida internacionalmente su labor, en junio de 1983 deja el cargo de Arzobispo de Santiago, tras renunciar al cumplir 75 años de edad.

El 4 de noviembre de 1970, al asumir Salvador Allende la Presidencia de la República se realiza el primer Te Deum ecuménico y, entre otras referencias, el Cardenal Raúl Silva Henríquez planteó: “Este momento de oración se inscribe así en una antigua tradición religiosa; pero corrobora, al mismo tiempo, inapreciables tradiciones patrias. Tiene un carácter de símbolo y garantía de respeto: el respeto de los gobernantes por todas las formas de fe religiosas, el respeto de las Iglesias por la legítima autoridad de los Gobernantes, el respeto recíproco entre múltiples confesiones religiosas. Es justo entonces que nos congreguemos para una Acción de Gracias, hombres que reciben una tarea de liberación de sus hermanos; hombres que saben respetar, porque se sienten respetados, no pueden menos que dar las gracias, porque todo eso es un privilegio”. Este hecho habla de la apertura y respeto demostrada por el Presidente de la época, ya que él mismo no compartía la religión y como lo expresó en alguna oportunidad lo hizo “porque sé que la mayoría del pueblo chileno es católico y yo tengo la obligación de respetar su fuero íntimo, así como sé que ellos respetan el mío”. El Te Deum en Chile se celebra desde 1811 cuando José Miguel Carrera pidió su realización para conmemorar el primer año de la Junta Nacional de Gobierno. En un principio se realizaba luego de la misa católico-romana y sólo desde 1870 se celebra sin la Eucaristía. Pero, no es sino hasta 1970, en que toma el "carácter de ecuménico", es decir en el que participan todas las Iglesias Cristianas.

Te Deum Ecuménico

En 1971, los Obispos de Chile decidieron trasladar la tradicional procesión de la Virgen del Carmen para el último domingo de septiembre, con el fin de adherirse a la celebración del Mes de la Patria, y declararon esa fecha como el “Día de Oración por Chile”.

Este ecumenismo no es, por supuesto, obra exclusiva de Salvador Allende, sino también por la tendencia de apertura iniciada por la Iglesia Católica desde los años 60 y el Concilio Vaticano II.

El 9 de septiembre de 1973, y luego de muchos meses de deterioro en nuestra convivencia social, estas Iglesias realizaron un gran acto público de rogativas para pedir a Dios por Chile, en la Plaza de la Constitución, frente al Palacio de la Moneda. Allende se manifestó preocupado, pero Silva Henríquez sólo respondió que todo tenía un significado sólo religioso.

Iglesia pro Derechos Humanos

GOBIERNO MILITAR:

Durante el régimen militar de Augusto Pinochet, la Iglesia jugó un papel importantísimo en la defensa de los derechos humanos de los perseguidos. Así creó una serie de organismos dedicados a esta labor, como por ejemplo la Vicaría de la Solidaridad. De esta manera el gobierno militar de Augusto Pinochet la condideró parte de la oposición.

Declaraciones públicas del Cardenal Silva Henríquez y mensajes a través de cartas pastorales, en las que criticaba duramente el encarcelamiento de presos políticos, tensaron aún más las relaciones entre el clero y las autoridades militares, sobre todo en el inicio del nuevo gobierno. Ese año el tradicional Te Deum del 18 de septiembre se trasladó desde la Catedral Metropolitana a la Iglesia de la Gratitud Nacional, ubicada en Cumming con Alameda. Al volver a la Catedral se criticó este acto como un apoyo al “Gobierno Militar”, pero el Cardenal tenía claro que la celebración del Te Deum estaba por sobre las rivalidades políticas porque era “tradicional y protocolar”.

Pese a la represión, los militares no ingresaron a los templos católicos, donde muchos de los detractores se refugiaron, pues el general Pinochet fue un católico declarado y practicante que nunca dejó de respetar a esta institución.

El actual Templo Votivo de Maipú fue inaugurado en octubre de 1974 y es obra del arquitecto don Juan Martínez Gutiérrez.

La Iglesia se esforzaba por fortalecer entre los chilenos la reconciliación nacional. Monseñor Juan Francisco Fresno reúne a políticos de diversas tendencias para buscar una salida democrática al país, quienes firmaron el llamado “Acuerdo Nacional”. Hombre conciliador, promovió además la paz entre Chile y Argentina, el año 1984, y fue uno de los principales gestores de la visita del Papa Juan Pablo II a Chile.

S.S. Juan Pablo II en Chile

JUAN PABLO II EN CHILE:

El 1 de abril de 1987, Juan Pablo II visitó Chile como parte de una gira por Latinoamérica, en lo que fue el primer y único viaje que realizó el Santo Padre a nuestro país, en aquel entonces con Augusto Pinochet en el gobierno. Luego de un año y medio de preparativos, los católicos y creyentes chilenos recibieron al Papa de norte a sur, en una histórica gira que duró seis días.

Cardenal Carlos Oviedo Cavada

CARDENAL OVIEDO, PROMOTOR INCANSABLE DE LA VIDA:

El cuarto Cardenal chileno, Monseñor Carlos Oviedo Cavada, investido el 26 de noviembre de 1994, fue un promotor incansable de la reconciliación nacional, de la vida, de la defensa de la familia y del desarrollo espiritual e integral de los jóvenes. Historiador destacado y pastor inagotable, publicó 20 cartas pastorales de los más diversos temas, como el sida, los pobres, la ecología, las relaciones entre empresarios y trabajadores, la familia y los jóvenes, entre otros. Durante su gestión como Arzobispo de Santiago promovió la campaña de la Nueva Evangelización, la Misión General de 1992 y creó las Vicarías de la Esperanza Joven y de la Familia. Además convocó al IX Sínodo de Santiago. Asimismo, como buen mercedario, por lo menos una vez al mes visitaba a los privados de libertad en las cárceles, a quienes llamaba “los más pobres entre los pobres”.

Encuentro Continental de Jóvenes 1998

ENCUENTRO CONTINENTAL DE JÓVENES:

En octubre de 1998, más de 500 mil jóvenes del continente americano se reunieron en Chile, para participar en el Primer Encuentro Continental de Jóvenes. Con esta iniciativa, organizada por la Arquidiócesis de Santiago, se preparó la Iglesia de América para celebrar el Gran Jubileo del año 2000.

Logo Jubileo 2000

JUBILEO 2000:

El Papa Juan Pablo II llamó a un Gran Jubileo, para celebrar los 2.000 años del nacimiento de Jesús. Se celebró desde la Navidad de 1999 hasta la Epifanía (6 de enero) del 2001. Este Año Santo estuvo centrado en la Santísima Trinidad, en el misterio de la Encarnación de Cristo y en la Eucaristía.

La Iglesia en Chile acogió el llamado del Santo Padre a la celebración del Año Jubilar. En la Navidad de 1999 vivimos con gozo la apertura del Jubileo en torno al pesebre.

Todo el año 2000 se vivió muy cerca de Cristo, construyendo con El un país de hermanos. Fue una invitación para todos, donde se vivieron fiestas de perdón y de esperanza, de encuentro y de solidaridad.

Se designaron Iglesias Jubilares a lo largo de todo el país donde poder peregrinar recordando que estamos en camino hacia la Casa del Padre y poder acoger las indulgencias.

Se celebró un Congreso Eucarístico para fortalecer, renovar y agradecer al Señor su presencia en la Eucaristía. El Papa Juan Pablo II nos invitó a que ese año fuera intensamente eucarístico. Se realizó un acto litúrgico en que la Iglesia pidió perdón por las faltas cometidas en nuestra historia.

Cardenal Francisco Javier Errázuriz

MONSEÑOR FRANCISCO JAVIER ERRÁZURIZ:

El 24 de abril de 1998, el Papa Juan Pablo II nombró Arzobispo de Santiago a Monseñor Francisco Javier Errázuriz, quien toma posesión de la Arquidiócesis el 17 de mayo del mismo año.

Virgen del Carmen

IGLESIA CHILENA EN EL SIGLO XXI:

Tras el retorno definitivo a la democracia, la Iglesia ha retomado su rol social y sólo ha incursionado en la arena política en lo referente a temas de la agenda social, cuestión que se ha podido observar en la propuesta del “sueldo ético”, mediación en el conflicto mapuche e indulto bicentenario.

SUELDO ÉTICO:

El 1 de agosto de 2007, Monseñor Alejandro Goic Karmelic, después de haber realizado un rol mediador en el conflicto de Codelco, llamó a analizar las escandalosas diferencias económicas que existen en el país, advirtiendo que en la ausencia de una mayor justicia social se pavimentará el camino inevitable al conflicto.

Por ello, hizo un llamado para un diálogo nacional sobre la deuda permanente con los más pobres de Chile. Si bien reconoció avances, constató que aún faltaba dar pasos.

Así lanzó la pregunta que remeció al país: ¿Es posible vivir con un sueldo mínimo de $135.000 pesos? En consecuencia, Monseñor Goic propuso que el sueldo mínimo debería ser transformado en un sueldo ético, en el sentido de que todos los que puedan, no paguen el sueldo mínimo legal, sino que por lo menos éste alcance a los $250.000.

Las reacciones, a favor y en contra, no se dejaron esperar y surgió un debate nacional, reflejado en todos los medios de comunicación social. El 23 de agosto del mismo año, la Presidenta Michelle Bachelet constituyó el Consejo Asesor Presidencial en Materias de Trabajo, Salario, Competitividad y Equidad Social: Hacia un Chile más justo, conformado por 48 figuras públicas, con la tarea de preparar un informe final (marzo 2008) con propuestas concretas, que el Gobierno utilizaría como base para buscar “la forma de alcanzar la confluencia de voluntad de los diversos sectores políticos y sociales, con el propósito de dar origen a un pacto Social por el Desarrollo”.

Obispo y dirigentes pueblo mapuche

CONFLICTO EN LA ARAUCANÍA:

En otro tema, el Obispo de Temuco, Monseñor Manuel Camilo Vial, calificó como “grave” la situación a la que ha llegado el conflicto mapuche, tras varios enfrentamientos con carabineros en la Araucanía. “Estamos en contacto con ellos y creen en nosotros, nos han pedido que mediemos, es una realidad, he conocido al pueblo mapuche, los respeto, valoro su cultura y ellos pueden contar permanentemente con mi ayuda”. Camilo Vial asegura que por “errores que se han cometido” se llegó a esta “grave situación”.

Asimismo, dijo que ha habido lentitud y burocracia de las instituciones estatales para avanzar más rápido en distintas materias como la entrega de tierras. El Ministro del Interior de entonces, Edmundo Pérez Yoma, dijo que gobierno está en “permanente ánimo de diálogo y dispuesto a dialogar, mucho más que antes, creo que la única manera en que podemos realmente avanzar es conversando, ver todas las reivindicaciones del pueblo mapuche que están siendo consideradas, estamos avanzando y ese es el camino que hay que seguir”.

DESTRUCCIÓN DE TEMPLOS Y CAPILLAS:

La madrugada del 27 de febrero de 2010, la zona centro sur de Chile fue sacudida por un fuerte terremoto y tsunami. La Iglesia Católica chilena fue una de las más afectadas por este cataclismo, que destruyó casi un 90% de sus templos y capillas.

El clima en el país es devastador : “La noche ha sido más tranquila y el toque de queda ha dado seguridad a bastante gente. La gente hoy día necesita cercanía, comprensión y seguridad. Gracias a Dios, esto último se está manejando mucho mejor. Necesitamos una voz única de conducción. Necesitamos un guía que oriente las acciones que hay que llevar adelante. Tenemos luz y agua en varias partes, hay que comenzar a organizar muy bien la ayuda a la gente, con víveres. La mayor parte de nuestros templos está en el suelo, pero eso es lo de menos. Lo que nos interesa es el templo vivo que son las personas”, decía en su declaración Monseñor Ricardo Ezzati.

Por otra parte, Monseñor Goic señalaba: “Los pastores agradecen y valoran la disposición de tantas autoridades, servidores públicos y anónimos voluntarios que se están entregando por entero para ayudar a la población que más sufre. Entre ellos, muchos consagrados y agentes pastorales que acompañan a las personas en su dolor con una palabra de consuelo y con la necesaria organización de las redes de ayuda a través de Cáritas. En la hora del dolor y de la incertidumbre, recuerden el camino que Juan Pablo II nos mostró en su visita a esta patria: Hoy más que nunca, ¡No tengamos miedo de mirarlo a Él!”.

Monseñor Alejandro Goic

PEDOFILIA:

La tarea no está siendo fácil para la Iglesia en este nuevo siglo, el Vaticano ha sido afectado por denuncias de abuso sexual a menores. Una serie de denuncias han afectado seriamente a la Iglesia Católica en el último tiempo, inicios del 2010. El escándalo incluso ha salpicado la figura de la máxima autoridad eclesiástica, el Papa Benedicto XVI.

Frente a esto, la Conferencia Episcopal de Chile, a través de Monseñor Alejandro Goic, pidió perdón en nombre de la Iglesia Católica chilena a los menores que han sido abusados por sacerdotes, afirmando que sus responsables “no tienen lugar en la Iglesia Católica”.

“A las personas directamente afectadas, y las comunidades que en Chile han visto algún sacerdote motivado por el escándalo, les pedimos perdón y les exhortamos a comunicarnos estos hechos”.

“Es total nuestro compromiso de velar incesantemente porque estos gravísimos delitos no se repitan. No hay lugar en el sacerdocio para quienes abusan de menores, y no hay pretexto alguno que pueda justificar este delito”, afirmó Monseñor Goic en su declaración a los medios de prensa.

Familiares de Detenidos Desaparecidos

INDULTO BICENTENARIO:

En las últimas semanas, la Conferencia Episcopal de Chile entregó al Presidente de la República una solicitud de indulto para beneficiar a personas privadas de libertad, con motivo de la celebración del Bicentenario.

A la cita con el Jefe de Estado, Sebastián Piñera, en el Palacio de la Moneda, asistieron Monseñor Alejandro Goic, Obispo de Rancagua y Presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, y el Cardenal Francisco Javier Errázuriz, Arzobispo de Santiago. El texto completo de la solicitud es un documento de cuatro puntos que lleva por título “Chile, una mesa para todos en el Bicentenario”. Además de la entrega al Primer Mandatario, se han hecho llegar ejemplares de esta solicitud al Presidente del Senado y a la Presidenta de la Cámara de Diputados, quienes se encuentran fuera del país.

“Nuestra petición no anula ni contradice el imperio de la Ley y la Justicia, sino que lo supone y lo exige. Es decir, velando por el imperio de la justicia -nada más injusto que la impunidad- y salvaguardando el pleno imperio de los derechos humanos en materia de crímenes de lesa humanidad, creemos que se pueden dar pasos de clemencia, actuando en el marco del estado de Derecho, del ordenamiento constitucional y de los tratados internacionales vigentes”.

Al respecto, el mandatario justificó su decisión señalando que se han dictado tres leyes de indultos (2001, 2003 y 2004) en menos de una década en el país, todas plenamente vigentes y que han beneficiado a miles de personas, lo que sumado a la tensión generada por el tema en los últimos días, le llevó a resolver que no es “conveniente ni prudente” impulsar una nueva ley de indulto. Pese a ello mantuvo la opción de dictar indultos individuales, como le permite su cargo, en base a razones humanitarias y de salud, pero aclaró que quedan excluidos de esa opción los “condenados por delitos especialmente graves”, como los de lesa humanidad, narcotráfico, homicidio, hechos de sangre, violaciones y abuso a menores. Asimismo, dijo que no se considerará a aquellos “que han reincidido en forma sistemática en el delito”.

Virgen del Carmen Misionera

“CHILE, UNA MESA PARA TODOS”:

Con el lema “Chile, una mesa para todos”, la Iglesia Católica invitó a celebrar los 200 años de vida independiente. con el aniversario de la Primera Junta Nacional de Gobierno. En este contexto, y tomando en consideración las consecuencias trágicas del terremoto y tsunami, la Iglesia propuso conmemorar este acontecimiento asumiendo el desafío de que todos los chilenos tengan acceso a los bienes indispensables para vivir con dignidad, a la participación, la cultura, la educación, sin exclusiones.

La iniciativa se enmarcó en la realización de la Misión Continental que está en marcha en todo el país. “Más que nunca, Chile necesita ser y sentirse una sola familia, que pueda sentarse a la mesa donde todos estamos invitados a ser parte de ella tal como somos, con nuestra diversidad, con nuestras maneras distintas de ser”.

La Misión Continental fue convocada por los Obispos de América Latina y El Caribe reunidos en Aparecida, Brasil, en el año 2007. Es un llamado a los católicos a vivir un estado permanente de misión, para ir al encuentro de las personas, de las familias, las comunidades y los pueblos, especialmente de los más alejados y marginados, para llevarles la Buena Noticia del Evangelio de Jesucristo.

La imagen de la Virgen del Carmen Misionera, regalada por Benedicto XVI con motivo del Bicentenario, recorrió el país de sur a norte, para culminar con la Gran Misa por Chile en el Templo Votivo de Maipú. Fue la ocasión para dar gracias a Dios por la Patria, su historia, su gente, sus santos y por nuestra Iglesia.

(Actualización del artículo publicado en el número 1.093 de la revista “El Eco de Lourdes”, edición septiembre-octubre de 2010).

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